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viernes, 14 de octubre de 2011

El sistema en crisis

El sistema ha entrado en crisis. Los medidores más efectivos señalan niveles altísimos en los reguladores de la temperatura y el agotamiento es manifiesto; es preciso someterse a unos planes que corten de raíz la infección. Las opiniones sobre como solucionar el tema, llegan de todas partes; voces consideradas de larga experiencia aportan sus consejos: hay que proceder a un aislamiento, para que el contagio no se extienda, dice uno; la solución aplicada en vez de paliar el problema ha conllevado una virulenta reacción, dice otro; sería mejor entonces acudir a medidas drásticas y terapias de choque, señala un tercero... Una voz mas sensata que otras apunta que lo mejor será que baje el tono de los chillidos histéricos y de ir de un lado para otro como gallinas sin cabeza y se nutra al sistema con los elementos necesarios para que descanse, se atempere, se relaje y se recupere.
El consejo ha sido eficaz y la crisis está superada. ¿Cómo que de donde he sacado esa peregrina idea? Estoy en franca recuperación tras una gripe encubierta. ¿De qué creían ustedes que estaba hablando?

jueves, 6 de octubre de 2011

Dèjá vu

Ayer he experimentado por dos veces, esa sensación que los franceses llaman dèjá vu, al leer las declaraciones de Álvarez Cascos:
"Nuestro partido recogía en su programa electoral el clamor existente en la ciudadanía".

Primer dèjá vu:

Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado, de recoger las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos amando a la patria, no ven para ella otra solución que liberarla (Primo de Rivera)

En estos momentos, es España entera, la que se levanta pidiendo paz, fraternidad y justicia (Franco)

"Hay que empezar a corregir esos desequilibrios para frenar la sangría del paro y recuperar la senda del empleo, algo que supone tomar medidas drásticas en el corto plazo".

Segundo dèjá vu:

Pues bien, ahora vamos a recabar todas las responsabilidades y a gobernar nosotros (Primo de Rivera)

Sabremos salvar cuanto sea compatible con la paz interior de España y su anhelada grandeza (Franco)

Tras la dictadura de Franco, la izquierda cedió en muchas cosas pra lograr una transición pacífica que sostuviera y asentara la democracia y consiguió que la pata de la raposa se ocultara; pero mucho me temo que está agazapada en su madriguera y comienza a asomar. Y no es miedo, es preocupación: Primo y Franco tenían un ejército detrás; Cascos, que está en la tesitura de "o César o nada", lo que tiene haciéndole el juego, es un montón de tontos útiles.

Pero no quiero ponerme demasidado trascendente; en estos tiempos de enlaces matrimoniales peculiares, a lo mejor lo que toca es una boda rumbosa entre el clamor existente y la clara demanda social.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Vergüenza y desolación

Ayer, a costa de los recortes del Gobierno que preside Álvarez Cascos y sobre todo del anunciado cierre de la TPA, el foro de La Nueva España echaba humo y yo no podía dar crédito a lo que estaba leyendo. No sé dónde estaban los moderadores de este periódico, pero yo creo que durmiendo, y ya sabemos que el sueño de la razón produce monstruos. Muchos de los comentarios se saltaron algunas leyes que nos rigen y demostraron una absoluta falta de educación (la reglada y la ciudadana); leer algunas cosas –insultos, referencia a listas negras y declaraciones apasionadas de venganza-, producían un escalofrío en la espalda y retrotraían a tiempos que yo creía superados; tiempos marcados por el fantasma del fascismo, por una borrachera de odio, violencia y sangre. He vuelto a ver el nido de la serpiente, el cubil de la fiera.

El Sr. Álvarez Cascos, revestido de salvador de la patria, ha dicho que avanza con la firmeza de un elefante, pero los elefantes en sus avances lo que hacen es aplastar la hierba que es la que sufre. Estoy firmemente convencida de que va a utilizar para sus planes a Asturias y a la ciudadanía asturiana como un pañuelo de usar y tirar; unos planes que ni siquiera los miembros de su Consejo de Gobierno conocen: de ahí el patetismo de las comparecencias que han hecho, llenas de lagunas e inconsistencias. Para el Sr. Álvarez Cascos, heredero de una larga tradición que considera que el fin justifica los medios, todo vale, hasta sacar de sus cubiles a los perros de presa; lo malo es que cuando quieres volver a encerrarlos o te unes a ellos o se vuelven contra ti.

lunes, 3 de octubre de 2011

Tierra quemada

Asturias ha vivido siempre una posición ambivalente con respecto a su patrimonio.

Las administraciones públicas (nacional, autonómica o local) han oscilado entre un abandono patente y una inversión con cuentagotas, lastrada por choques entre organismos y personas, mala gestión de los recursos, falta de preparación o interés y cambios de rumbo político; otras veces, lo novedoso ha deslumbrado y se han puesto muebles de diseño en medio de una casa que se venía abajo, sin preocuparse de las joyas de la familia.

La mayor parte de la ciudadanía ha pasado del tema; debemos reconocer que en cuanto nos hablan de patrimonio etnográfico, histórico, documental o artístico, ponemos cara de “ya están con sus batallitas” y nos vamos a disfrutar con cosas que tengan un poco más de marcha y modernidad. Eso sí, gastamos un montón de pasta en viajar fuera a ver lo que las guías turísticas nos ofrecen y a la vuelta criticamos lo mucho que todavía falta en Asturias por hacer, sin que nos pase por la imaginación exigir responsabilidad a quien la tiene y mirarnos un poco a los ojos, reconociendo que debemos ser nosotros los primeros que debemos proteger lo nuestro y denunciar atentados que cada día se cometen sobre la memoria colectiva.

Una memoria colectiva que desde la Prehistoria llega hasta nuestros días, como una larga cadena que nos dice quienes somos y quienes seremos, sin que pueda faltar un solo eslabón. Lo demás es actuar en una tesitura de tierra quemada: se han destruido o se han deteriorado gravemente, yacimientos prehistóricos, enclaves indígenas, restos de época romana, bienes muebles e inmuebles de época medieval y moderna; se han caído a pedazos hórreos y casonas; han perecido en el fuego archivos valiosísimos. Decimos que ello es fruto de otros tiempos llenos de ignorancia y violencia, pero esto es una verdad a medias. Y es una verdad a medias, porque se ha permitido todo tipo de tropelías en entornos históricos de singular importancia; tenemos ejemplos bellísimos de arte asturiano (Patrimonio de la Humanidad o no) que tratamos a patadas; dejamos que se caiga y se pudra, que se desmorone la madera y la piedra de la construcción tradicional; se desperdigan los archivos, se deja oxidar y se achatarra el patrimonio industrial… No tenemos respeto siquiera por lo que conforma el patrimonio natural. Pero esto no es lo peor.

Lo peor es que se juzga y se pone en la picota pública a quien recupera nuestro pasado, porque su labor desluce la falta de labor de otros; se antepone la seriedad y el rigor investigador a quien traga con componendas y dobla el espinazo, sea cual sea el precio a pagar; se critica y se torpedea una propuesta cultural novedosa porque no la hizo quien desde las alturas del poder, grita, “ahora os vais a enterar”. Es la vieja historia de quedarse tuerto con tal de ver al otro ciego.

Seguimos arrasando, arrasando, arrasando. Tierra quemada