viernes, 9 de enero de 2026

El invierno se acerca

El año ha terminado y comenzado con días cortos, oscuridad, frío y lluvia; es la lógica del tiempo atmosférico pero en la primera semana de enero la oscuridad se ha hecho más profunda... Desde que el mundo dejó atrás la Segunda Guerra Mundial y abrió el paso a otros conflictos en distintos países, hemos tenido gobernantes malvados y hemos tenido gobernantes idiotas, pero nunca habíamos tenido un gobernante malvado e idiota y esto claro, es muy peligroso, especialmente cuando ese gobernante tiene poder político, económico y armamentístico.

No soy una experta en lenguaje gestual, pero tampoco lo necesito. Observar a Donald Trump en cualquier acto público, es saber quien es el presidente de los Estados Unidos:


  • es un narcisista que hace ostentación de su riqueza y disfruta con la admiración de los que  rodean, piensa que el mundo gira en torno a él y es un "showman" que necesita las cámaras a su alrededor y sabe la influencia que tienen, al igual que las redes sociales 
  • es un megalómano que está convencido de que tiene el poder y el derecho de cambiar la vida de los demás a su gusto
  • es un manipulador o lo que en política se llama un populista: discursos con ideas poco definidas pero repletas de frases grandilocuentes, que calan perfectamente en personas desencantadas con otros gobernantes y que con los pies fríos y la cabeza caliente, aceptan con total entusiasmo proclamas estridentes que les refuerzan contra lo considerado peligroso como el feminismo, la población migrante...
  • es un racista y un xenófobo de libro y marca claramente la frontera entre "los suyos " y "los demás"
  • es autoritario, prepotente y arrogante y son numerosas las ocasiones en que lo ha demostrado con colaboradores, políticos tanto norteamericanos como de otros países o periodistas a quienes trata como a "inferiores"
  • es un misógino y sus comentarios son directamente ofensivos: nos considera a las mujeres, inferiores e incapaces, encasillándonos en roles de sumisión
  • es un individuo que carece de empatía y se apoya en prejuicios y estereotipos, mostrando un rostro insensible, grosero e intolerante
  • es agresivo y ello se ve claramente en la política que lleva a cabo y en su discurso, basado en la fuerza militar de los Estados Unidos para obtener lo que quiere, sea poder territorial y económico 
  • es un fanático que impone su manera de pensar sin que le importen los resultados y ello se ve con claridad en la deriva de los últimos días y que sin duda está dispuesto a convertirse en el líder de los caudillos menores que gobiernen con mano de hierro otros países o en pequeños y ambiciosos personajes políticos ansiosos también de poder

Ante todo ello ¿qué podemos esperar? Nada de los sensatos norteamericanos que parecen pájaros sometidos a la hipnosis de una serpiente y ahora parecen intentar escapar a su influjo, pero quizás demasiado tarde; nada de los dirigentes y la clase política que se une al matón del barrio o le entregan sus objetos de más valor para salvarse de los golpes; nada de las instituciones que deberían ser garantes de la democracia y la libertad.

La ONU, aunque esté debilitada por el el derecho de veto de los Estados Unidos, no puede dejarse amordazar, al igual que la Unión Europea, a pesar de las amenazas y de los insultos. El siglo XXI, con todos los altibajos vividos o quizás por ello, no puede ser una triste repetición de los dolorosos sucesos del siglo XX. 

Recuerdo ahora las palabras de Winston Churchill, refiriéndose a la política de Hitler y a la cachazuda respuesta de las potencias europeas a sus desmanes: "aceptasteis la indignidad para no tener guerra y ahora tenéis indignidad y guerra". No quisiera tener que repetirlas en un triste ya os lo dije, cuando no haya remedio. Toca decir basta, toca parar los pies a este individuo malvado e idiota. 

Parafraseando a Albert Camus debemos aprender que en lo más crudo del invierno, debemos  luchar por un verano esplendoroso.