domingo, 8 de septiembre de 2013

La ciega soberbia

Decía S. Agustín, que la soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.

Los miembros más preclaros del PP, con Rajoy a la cabeza, llevan encaramados a la soberbia desde que obtuvieron la mayoría absoluta. El subidón de adrenalina al tocar poder les hizo ponerse por encima del bien y del mal y tomaron como materia de actuación, la idea de que se estaba con ellos o contra ellos. El enemigo a batir eran los profesores, los médicos y otros funcionarios públicos en particular y trabajadores en general, los estudiantes, los jóvenes y los ancianos… y todo aquél que fuera contra su  programa político basado en el engaño.

A gusto con la soberbia, Soraya Saéz de Santamaria, en estado perpetuo de éxtasis cuando habla su inmediato superior; inundado de soberbia, Wert con su Ley de Educación, discriminadora y para ricos; enfermo de soberbia Luis de Guindos, que dada su trayectoria en las finanzas internacionales, es como poner al zorro a cuidar a las gallinas; pletórico de soberbia, Montoro, que es un perseguidor incansable de evasores fiscales que no sean de su ideología; ciego de soberbia con su marca España, García Margallo; levitando de soberbia, Fátima Báñez, con su bajada de 31 parados menos en Agosto; armado de soberbia, Morenés y sus intereses en fábricas del ramo; encendido de injusticia y de soberbia, Ruiz Gallardón y sus distintas varas de medir; inyectándose en vena grandes dosis de soberbia, Ana Mato y su reparto de la miseria sanitaria y social; luciendo un soberbio moreno pijo de España, Soria y su incapacidad de gestionar la industria de este país; jugando con la pelota de la soberbia a ver quién la toca más veces, los que quedan… Y soberbio hasta la hinchazón enfermiza, síntoma de la corrupción interna, el presidente Rajoy, mano de hierro con los débiles, guante de terciopelo con los fuertes, incapaz de decidir si sube o baja la escalera de su gobierno, imponiendo austeridad y reformas draconianas  para salvar la crisis, que recaen sobre las espaldas de la ciudadanía.

En este empacho de soberbia, sin miedo a reventar, tocaba gastar millones de euros en una candidatura para convertir a Madrid en la futura prima donna del deporte mundial, a mayor gloria del gobierno Rajoy, que tendió la mano a Ignacio González Eurovegas, presidente comunero de acrisolada experiencia en negocios estrella, y a Ana Botella de Aznar, que tiene “su” alcaldía, como antes las damas de posibles, tenían “sus” pobres. La política hace extraños compañeros de cama, pero todo vale (incluso la realeza en horas bajas) para desviar la atención y tapar el olor a mierda, aunque se disfrace de cantos patrios y dignidad nacional, modelo F. F. Bahamonde.

Alguien dijo una vez que uno sabe que el mundo se ha vuelto loco cuando el mejor rapero es blanco, el mejor golfista es negro, los suizos ganan la Copa América de vela, Francia acusa a EEUU de arrogancia y los alemanes no quieren ir a la guerra.     

Yo añadiría que también cuando quienes suelen llevar en sus genes el gusto por el paso de la oca, se declaran entusiastas de las carreras olímpicas. Confío sin embargo que con ellos y ellas, ocurra lo que decían los clásicos: cuando los dioses quieren perder a los hombres los vuelven ciegos. De soberbia, claro.

viernes, 16 de agosto de 2013

Música con cascos

                                                          
Soy de naturaleza delicada –la flor de la maravilla dice mi madre- y mucho me temo que he pillado algo contagioso: en ocasiones oigo tangos. Cómo el otro día estuve de paseo por el muro de Gijón, he pensado que quizás me ocurre lo que al ilustre Concejal de Educación y Cultura, el señor Carlos Rubiera, que en cuanto camina un poco, le sale una composición fané y descangayada.

Los primeros síntomas comenzaron con la comparecencia del Sr. Rajoy en el Congreso; eran unos compases familiares pero a los que no conseguía dar forma…La cosa se agravó con la mala memoria del señor Arenas y, el testimonio del señor Álvarez Cascos fue la puntilla; mientras me preguntaba cómo alguien al que llamaban el General Secretario, también acudía a la desmemoria o echaba la culpa a los subordinados, escuché con claridad: …hoy resulta que es lo mismo, ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador…  El lavado de manos de Dolores de Cospedal, aumentó el volumen de la voz arrastrá que cantaba aquello de… no hay aplazaos, ni escalafón, los inmorales nos han igualao… Cuando llamé al médico, Gardel entonaba a mi lado… que falta de respeto, que atropello a la razón, cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón; y cuando el doctor me preguntó que me pasaba, Carlitos y yo íbamos por… el que no llora no mama y el que no afana es un gil… Se presentó enseguida y dejó que me desahogara canturreando lo de… no pienses más, sentate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao. Es lo mismo el que labura, noche y día como un buey, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley….

Mi médico me ha recomendado descanso informativo y lecturas ligeras; de todas formas cuando se iba, ha sonreído con aire misterioso y ha dicho, “ánimo, nadie tiene la memoria suficiente para mentir siempre con éxito”. No sé si he superado la enfermedad, pero en todo caso espero que la próxima vez que vaya al baño –el mismo lugar en el que al Concejal Rubiera le salen muñeiras- Elvis me rodee la cintura y entone para mí El rock de la cárcel; sería un buen presagio.



viernes, 2 de agosto de 2013

Sobre enemigos y compañeros de partido

Además de que en la intervención del día de ayer, el Sr. Rajoy, no aclarara con pruebas de peso, nada del asunto Bárcenas, es increíble que siga insistiendo en el peso de la mayoría absoluta que le dieron las urnas, con el mismo talante que emplearía un rey absoluto apoyándose en el peso de la púrpura. Olvida el Sr. Rajoy, que esa mayoría de las urnas, se la dio parte de la ciudadanía -en la que no me incluyo- gracias a un programa electoral que ha incumplido de la cruz a la raya.

Puede admitir su error, puede decir que se equivocó..., pero miente; y si no miente, es que no se entera de lo que pasa en su propia casa, lo que es muchísimo peor. Por supuesto, no va a dimitir, agarrado a la tabla de los votos obtenidos, salvo que el escándalo alcance las proporciones de una ola gigantesca que le arrastre a él y a toda la cúpula del partido. De todas formas, y aunque la marejada lleva meses aumentando de forma gradual, la personalidad de don Mariano le empuja a aguantar el tirón, esperando que amaine el temporal, porque como buen gallego espera que el tiempo resuelva los problemas, lo que me hace recordar la anécdota –si non è vero è ben  trovato-  que su paisano Don Francisco, tenía un sistema de gestión muy sencillo que se basaba en dos bandejas, una de “asuntos que el tiempo resolverá” y otra de “asuntos que el tiempo ha resuelto”. El señor Rajoy confía en ese sistema, olvidando que su tiempo de legislatura tiene un límite y que en todo caso ni las personas ni los grupos políticos son eternos. Y en el caso Bárcenas -como en tantas otras cosas-, el presidente del PP y su partido han jugado a dejar correr el tiempo y a enredar con la eternidad, ignorando que el primero acaba por poner a cada uno en su lugar y que ni siquiera los dictadores disfrazados de demócratas son eternos, aunque como una Casandra de medio pelo, anuncie un sinnúmero de males por causa de los malos españoles que jalean mentiras y contribuyen al deterioro de la imagen de nuestro país en el exterior y a poner en peligro la mejoría experimentada.

Después del “todo es falso de toda falsedad”, del “todo es falso salvo alguna cosa”, del “finiquito diferido” y algunas sinrazones y tonterías más, el Presidente del PP y los suyos, siguen pensando que la ciudadanía española es idiota. Ahora toca lo del “haber confiado en un falso inocente y no cometer el delito de encubrir a un presunto culpable” y “la asombrosa e imaginativa colección de falsedades”… Por cierto, Bárcenas acumula –salvo el periodo en que se evitaba nombrarlo- nuevos epítetos a su nombre: falso inocente, presunto culpable, asombroso e imaginativo, que se unen a señor, susodicho y Luis el cabrón…, lo que junto a los ejercicios de manipulación del lenguaje, para no llamar a las cosas por su nombre o que no te cojan en un renuncio, que tanto gustan al PP, le dejan a una en estado  de asombro permanente; por ejemplo, decir que “se han pagado remuneraciones complementarias” para que la masa no recuerde que se dijo que “en el PP nunca se han pagado sobresueldos”.

Y por si el bochorno de lo visto no hubiera sido suficiente, el diputado por Asturias de Foro, Enrique Álvarez Sostres, que había ido a hablar de su libro o más bien del de su jefe de filas –muy ocupado con querellas en defensa de Paca, Tola y Furaco- , se descolgó con una regañina a Rajoy por la patada en el culo a Francisco Álvarez-Cascos; eso sí, en el mejor estilo pepero de circunloquios, hablando de impedir la llegada de “nuevos liderazgos conocidos y menos conocidos”. Luego, se dedicó a dar patadas en la espinilla al Presidente de Asturias, como un gamberrete malcriado sobre cosas que ni era el lugar ni era el momento para tratarlas; digo yo que sería una especie de circulo protector para no conjurar a las meigas gallegas o las bruxas luarquesas que trajeran las voces lejanas de un General Secretario y de un Tesorero fiel, a ninguno de los cuales nombró.

Ya lo dijo Adenauer “hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido”. Fin de la cita.







domingo, 21 de julio de 2013

Rajoy y la legitimidad

Añoro los veranos donde las imprentas de los periódicos y las emisoras de radio y televisión, exprimían a la alegre muchachada de guardia, para obtener una noticia de interés que animara la mañana de paseo y vermut y la tarde de siesta. Desde hace tiempo, la actualidad no se toma vacaciones y, aunque ya no se lleva la orden de “paren las rotativas” o los teletipos con crisis cardiacas, la inmediatez de Internet o los trending topic, recorren las venas de un país que se nos está yendo al carajo.

Don Mariano Rajoy, desembarcó con armas y bagajes en el Gobierno de la nación y a modo de un personaje canalla de Los gozos y las sombras, se dijo mirando al programa electoral, aquello de “prometer hasta meter y después de metido nada de lo prometido”. Luego, al atropello siguió lo de “mantenella y no enmendalla” y las personas hipotecadas al borde del desahucio y las tocadas por el paro, se convirtieron en gente que había vivido por encima de sus posibilidades; los estudiantes en enemigos públicos; los médicos y profesores en vagos y acomodados; y la cultura y la investigación en elementos prescindibles. Al final la borrachera de poder del señorito, la paga la España humillada y ofendida que no encuentra defensa ni en su casa ni fuera de ella, ni siquiera cuando los oscuros negocios y tejemanejes de quienes la gobiernan empiezan a brotar. Y cuando la mierda empieza a emerger, es que las cañerías están repletas y por muchas ruedas de prensa dirigidas, pantallas de plasma sin opción a preguntas, cómodas intervenciones internacionales o sonoros silencios que bordean peligrosamente el poder dictatorial, el hedor se vuelve insoportable.

Ahora, don Mariano, en la reunión en Mallorca, con parte de los ministros de Asuntos Exteriores de la UE –las cifras varían según los medios entre 12 y 18 de los 28 invitados- se ha crecido para afirmar que “es en las elecciones donde los pueblos legitiman a sus representantes para ejercer las responsabilidades de gobierno”. Se le olvidó añadir que siempre que no se use el engaño o directamente la mentira, para obtener el respaldo de las urnas; tampoco creo que haya recordado que Hitler fue conquistando el poder en sucesivas elecciones legítimas. Otra cosa es lo que después se hace con él, en manos de quien se delegue o a que grupo de presión burocráta-financiero se entregue, traicionando la soberanía nacional.

Siempre he temido más a los idiotas que a los malvados, porque contra éstos sabes que tienes que preparar todas tus defensas, pero contra aquellos ignoras de donde te llega el desastre que han provocado. A esa conclusión debió haber llegado Mark Twain, cuando dijo que “se puede andar con una pistola cargada, se puede andar con una pistola descargada, pero no se puede andar con una pistola que no se sabe si está cargada o descargada”.  

Llega un momento, por mucha Marca España que se diseñe, que si la Jefatura del estado no es ejemplar, el ejecutivo es un gobierno dirigido por entidades supranacionales, el legislativo está prisionero de una mayoría absoluta con ínfulas de “ahora os vais a enterar” y el presidente del Constitucional oculta su militancia en el partido del  régimen (lo de Twitter -Juan Carlos Gafo dixit- no deja de ser una anécdota), se le están dando patadas en el culo a Montesquieu, Rousseau y Voltaire  y extendiendo la mano abierta a “el fin justifica los medios” de Maquiavelo. Pienso en Jovellanos moribundo “…nación sin cabeza, desdichado de mí”.



domingo, 19 de mayo de 2013

Después de mi, el diluvio

Con la primavera que estamos sufriendo, donde el agua ya no es que caiga de los cielos, sino que parece brotar de las profundidades y anegarnos, el título que antecede, me parece bastante apropiado para encabezar unas líneas de opinión sobre el proceso que vive el SOMA-FITAG-UGT, tras la renuncia a la Secretaría General de Fernández Villa.

José Ángel Fernández Villa, sin el que no puede entenderse la historia del SOMA y de las Cuencas Mineras, ha sido uno de esos dirigentes que a fuerza de estar en primera línea, en este caso de la lucha obrera, se ven incapaces de delegar en quienes les rodean, de confiar en sus compañeros de viaje y de facilitar -sin que haya que hablar por ello de un Delfín a la espera de la herencia- la formación de un sucesor.

La adicción al poder es un mal de casi imposible cura, incluso cuando el enfermo se retira a sus cuarteles de invierno, afirmando que su tiempo ha pasado pero convencido de que nadie puede sustituirle y debe seguir manteniendo las riendas bien sujetas, porque la alternativa es el caos; incluso aunque se hable de decepciones teñidas de traición.

Pero si mala es la adicción al poder, peor es la atonía de quienes se han mantenido a su cobijo, creando un círculo protector construido de elogios y adulaciones, sin asomo de crítica, sin energía para hablar con realismo, temerosos de perder el pan y la sal. Las elecciones a la búlgara, son de suyo poco saludables para la renovación y el fortalecimiento político o sindical, porque lo que producen son organismos fondones y poco ágiles, acomodados y sin fibra para afrontar los nuevos tiempos.

Lo que me llama poderosamente la atención, sin embargo, y dada la rapidez con la que se puso en marcha la sucesión de la Secretaría del SOMA, indicando que las posiciones estaban bien definidas, es cómo el proceso se ha complicado de una forma tan notable. Pero como dijo Antonio Gala, el poder es como el nogal; no deja crecer nada bajo su sombra. Y la de Fernández Villa es todavía muy alargada para que la persona que lo sustituya no quede oscurecida por ella. Eso y que tan larga dirección unipersonal -Comisión ejecutiva o no- ha producido demasiadas fidelidades y demasiadas desconfianzas, que enconan el debate entre el “no podemos” y “el no queremos”.  En el fondo, responden a los mismos estímulos que los herederos de cualquier legado, repartiendo el mismo tras la desaparición o la marcha de quien lo tuvo unido bajo un cetro poderoso o una mano férrea.


Lo que yo me sigo preguntando a estas alturas, es lo que realmente significa la frase, después de mi el diluvio, atribuida al rey Luis XIV; hay dos opciones: tras de mí el caos o yo me voy, arreglaros como podáis.  

jueves, 9 de mayo de 2013

Cañones o mantequilla (una reflexión histórica-educativa)


Los voceros del régimen gritan que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y mientras inyectan sangre fresca en el sistema financiero, nos señalan con el dedo acusador. Ocultan los chanchullos urbanísticos, los pagos bajo manga, los sobresueldos, el dinero oculto en paraísos fiscales o las cuentas en bancos del país del reloj de cuco, que por cierto, es un pájaro oportunista y ladrón.
Pero tampoco, la ilustre oposición –y excluyo al sector de los iluminados- ha sido capaz de enfrentar los malos tiempos y desafiar con la dignidad de su historia, a quienes aplastan la dignidad de la ciudadanía. No estamos en la Europa decimonónica pero les ha faltado un poco de  fibra libertaria y les ha sobrado otro poco de grasa burguesa.

Mientras, la gente del común sufre la negra sombra de la crisis y del paro, familias de varias generaciones ensayan la técnica del alambre y un hombre honrado se cuelga del cuello ante el desahucio que llama a su puerta, cuando quizás a quien habría que colgar, mayormente de los pulgares, es a quienes están robando la esperanza y el futuro.
Estamos en guerra, una guerra económica pero guerra al fin y al cabo, donde  se vuelve a hablar de aquello que dijo Goebbels, ministro de propaganda nazi, cuando afirmó que había que decidir entre cañones y mantequilla. O dicho en términos actuales políticamente correctos, hay que optar entre austeridad y despilfarro.
Es curioso oír hablar con gesto pomposo, de austeridad, a gente que ha hecho negocio de casi todo y que ha vivido, vive y vivirá  al sol que más calienta; y duele como una herida abierta, que despilfarro sea para esta tropa, los derechos fundamentales y los servicios públicos, conseguidos y construidos cuidadosamente durante años.

En esta línea y referido a la Educación Pública, la LOMCE que se acerca, supone un torpedo en la línea de flotación de la enseñanza pública de este país. El afán privatizador del Gobierno raya en un ansia enfermiza por controlar la educación desde parámetros empresariales de beneficios y pérdidas, cosa que encaja como un guante en los experimentos de un Sociólogo metido a ministro de Educación, con los centros escolares convertidos en empresas con cuenta de resultados y ranking corporativo.
La LOMCE supone dejar fuera del sistema al alumnado más vulnerable por razones intelectuales, sociales o económicas: van a desaparecer las horas de apoyos y refuerzos; se eliminan ayudas para comedores, libros y transporte; se obliga a concretar las opciones de estudios en edad más temprana, cuando todavía no se ha definido con claridad la personalidad del alumnado; se esfuman asignaturas y modalidades en la ESO y Bachiller, dejando la mayor variedad para los centros escolares urbanos y centrales, con lo que los periféricos y sobre todo los del mundo rural, van a sufrir, además de la económica, una discriminación intelectual; hay un intento claro de desmantelar la Formación profesional; y aumentan los obstáculos y las trabas para acceder a la enseñanza superior.
La LOMCE además, constituye en sí misma el máximo recorte posible, pues blinda con rango de ley, todos los ajustes ejecutados hasta ahora y los que se quieran ejecutar en adelante.
Pero si todo lo anterior no fuera suficientemente grave, la LOMCE supone abrir las puertas al acoso y derribo sobre los sistemas democráticos que rigen en los centros escolares y uniformizar ideológicamente a la ciudadanía desde las aulas: se controlarán los currículos para hacer desaparecer “materias peligrosas” como la Educación para la ciudadanía o se consolidará la Religión como materia evaluable en la ESO y Bachiller y sumatoria para la nota final de cara al acceso a la Universidad, con el agravio comparativo que supone para el alumnado que no curse esa materia; se anularán  las competencias de los Consejos escolares; y se controlará la elección de la dirección de los centros, dando la posibilidad a la misma, de la contratación y despido del profesorado, creando “colegios e institutos” a la carta, que recibirán el pan y la sal, cuanto más afines sean al pensamiento oficial. Algo que encantará a los jóvenes cachorros del PP, que impulsaron no hace mucho una campaña de denuncias contra los profesores que en el ejercicio de su libertad de cátedra, se mostraran desafectos a las políticas de su partido.

Se trata al final de hacernos creer que la situación actual económica, política y social no tiene otra salida, que debemos optar por cañones o mantequilla, y que esa opción es la que hay que asumir dejando de lado nuestros derechos y retrocediendo en los avances conseguidos. Pero "una  vez que un gobierno tiene a un pueblo a sus pies, una vez que se ha hecho con su conciencia, entonces es capaz de hacer con él lo que se le antoje". Esto último también lo dijo Goebbels.


miércoles, 1 de mayo de 2013

Profesores para el futuro, no enemigos públicos



Quizás convenga, puesto que el tema despierta y despertará mucha polémica –a raíz del llamado pago del verano al profesorado interino de enseñanza- explicar  a la opinión pública asturiana, la situación profesional y personal de este colectivo tanto en  Primaria como en Secundaria.

Conviene ante todo, hacer un poco de historia. En 1998, se convocaron las primeras Oposiciones autonómicas de enseñanza en Asturias; la Oferta Pública fue mínima, y a partir de entonces discontinua, según años, especialidades y plazas vacantes –por cierto, pírricas- y que no cubrían y no cubren de lejos, las necesidades reales de profesorado. A ello hubo que sumar convocatorias de última hora o cambios de legislación y temario; a título de ejemplo, en 2011 se cambió el temario de Secundaria y cuando muchos opositores ya lo habían adquirido y estaban trabajando sobre él, en los primeros meses de 2012 se volvió al antiguo, para terminar descartando realizar oposiciones. Todo ello conlleva para el profesorado interino, un sube y baja no apto para cardíacos, donde tienen que compaginar un trabajo intelectual intenso a lo largo de la mañana  con muchas horas de estudio en la tarde y en el tiempo libre; y por cierto, conviene recordar que los exámenes –cuando tocan- se realizan cruzándose con las últimas jornadas de curso, mucho más cargadas de responsabilidades dentro y fuera de las aulas.

En el actual sistema de acceso, hay tres pruebas: un primer examen por escrito de un tema a sorteo de los que forman las distintas especialidades y que dependiendo de las mismas, están por encima de los 70 temas; un segundo examen que consiste en elaborar y defender ante el tribunal, una unidad didáctica de ese mismo temario o de la Programación Docente, que presente el candidato; y un tercer examen, que es la defensa de la Programación Docente de un curso académico. Esos tres exámenes son eliminatorios y sólo en el caso de aprobarlos, se suman méritos de formación y experiencia laboral. Los que logran obtener plaza y destino, pasan a ser funcionarios docentes en prácticas y tras un curso escolar, se les nombra funcionarios de carrera. Los demás ocupan plazas de funcionarios interinos, concurriendo cada año a las vacantes que oferte la Consejería de Educación o cubriendo bajas por enfermedad o plazas temporales por otros motivos. Cuando hay nuevas oposiciones, tienen que volver a presentarse y los aprobados previos no sirven para nada.
A los opositores los examinan personas que unos días antes eran compañeros y pasan a ser elegidos por sorteo para unas pruebas en las que la mayoría no quieren estar, por la responsabilidad que representa y la sobrecarga de trabajo, también a final de curso; unas pruebas donde los aspirantes se juegan el poder seguir trabajando, si no pueden acudir por cualquier circunstancia adversa y donde una parte sustancial de las mismas, responde a un discurso memorístico y totalmente subjetivo a un lado y a otro de la mesa. Unas pruebas a las que acuden –Asturias es tierra generosa- aspirantes de Comunidades que no convocan en ese momento, Comunidades que muchas veces han negado a los asturianos, el pan y la sal, con criterios de idioma, puntuación y otros recursos para beneficiar a sus coterráneos. En todo caso, el número importante de profesorado interino que ha ido acumulándose en Asturias, es fruto de un sistema caduco y poco ágil, que lastra y atasca la forma de acceso a la Función Pública.

Los que sufren esta situación han pasado por todo y se han adaptado a todo. Al principio, sustituciones de 3-4 meses, con lo que ello supone: llegar a mitad de curso, no trastocar mucho el trabajo de la persona a la que se sustituye, no alterar demasiado el ritmo del alumnado, y cuando se tienen las cosas controladas, vuelta a empezar… Quienes tienen vacante para todo el curso, se encuentran en mejor situación profesional, pero para muchos es difícil conciliar la vida laboral y familiar porque dependiendo del destino, tienen que alquilar una casa o enfrentar largos kms. de ida y vuelta durante toda la semana, con el gasto y desgaste físico y mental que conlleva; también se hace muy difícil participar en proyectos de centro porque un curso se puede  colaborar, pero al siguiente se estará en otro destino, ya que no siempre la posición en la lista coincide con la vacante más favorable. 

En estos años, las necesidades en los centros docentes, se han cubierto tirando del colectivo que por razones de conseguir méritos pero también por afán vocacional, ha seguido formándose como educadores (siempre fuera del horario lectivo) y batiéndose el cobre en el trabajo diario de las aulas, que es mucho más que las horas de clase propiamente dichas. En el trabajo y con los años, se va pasando por todos los niveles, según materia y especialidad, de Primaria, ESO, Bachiller, Módulos de Formación Profesional, PCPI, Diversificación y Orientación; y a lo largo del curso, se realizan tareas de tutoría, de Guardia, horas de apoyo a alumnos que necesitan una atención más personalizada, se recibe a padres o se les llama por teléfono, hay reuniones con los compañeros como Equipo Docente, como Tutores, con los Equipos de Orientación, reuniones de Departamento, sesiones de Evaluación, preparación de informes, seguimiento de faltas y tareas administrativas de lo más variadas; a ello hay que unir las horas de preparación de clases, corrección de exámenes y trabajos, revisión de tareas diarias…, que se extiende a las tardes, fines de semana y periodos vacacionales del curso, si es necesario. Y a todo esto hay que sumar cuando toca, estar en Pruebas de Diagnóstico, en Tribunales de pruebas libres de ESO, y en todo lo que implica ser miembro de un Claustro de Profesores de Centro Escolar. ¡Ah!, y no olvidemos, Jornadas culturales y actividades complementarias y extraescolares, que no son una manera de romper la rutina, sino más horas de trabajo y mucha responsabilidad hacia el alumnado a su cargo. También, y no son una rara excepción, que se ocupen Jefaturas de Departamento o Jefaturas de Estudios adjuntas.
Todo lo anterior, implica que el Profesorado interino no va a cubrir el expediente, que se involucra más allá de su especialidad, participando en actividades, aportando ideas, exigiendo responsabilidad, trabajo y esfuerzo y actuando en consecuencia; es decir, sin nada que les diferencie –salvo un status laboral- del funcionariado de carrera, pero estando sometidos un poquito más que ellos, a los vaivenes de la crisis y que les afecta en su vida profesional y personal.

Habiendo conseguido algunos derechos que les acercan al funcionariado de carrera y realizando las mismas tareas, no tienen ni de ni lejos la misma consideración. Este curso han compartido con el profesorado de carrera, el aumento de horas de trabajo y el recorte de salarios –incluida la paga extra-, pero se añadía el agravio comparativo de que el 30 de Junio se acababan unos contratos que desde hace años se firmaban hasta el 10 de Septiembre y se enlazaban con el del siguiente curso: es decir, que ni se cobraría el verano, ni se sumaría experiencia laboral. Parece dicho así que al colectivo de profesorado interino solo le interesaba el tema económico, pero la situación tenía un calado mucho más profundo, que afectaba a su prestigio como docentes, porque suponía que no se iban a realizar las labores de atención al alumnado en las posibles reclamaciones de Julio –mes en que el profesorado debe estar a disposición de la Administración- exámenes de Septiembre, firma de actas, labores de tutoría y departamentales, preparar informes y cerrar el curso, con un alumnado con el que se fue trabajando, conociendo y evaluando, a lo largo de los distintos trimestres.

Cuando la Consejería de Educación, analizando pros y contras, ha rectificado y dado marcha atrás, este profesorado, se ha visto puesto en la picota social, y maltratado amparándose en el anonimato de las redes, con esa característica tan española de buscar una cabeza de turco, dejando irse de rositas a los verdaderos responsables de la situación catastrófica que vive nuestro país y cargando contra quien no tiene ninguna culpa, si se analizan con detalle, lo que narro en líneas anteriores, y se deja de lado la costumbre –también muy propia de este país- de hablar sin informarse o manipular la verdad.

Francisco Giner de los Ríos, escribió hace muchísimos años que “de todos los problemas que interesan a la regeneración político-social de nuestro pueblo, no conozco uno solo tan menospreciado como el de la educación nacional…  La educación es escudo y defensa de la nación”. Parece que no hemos aprendido nada y que el enemigo público son quienes forman un capital humano que no puede despilfarrarse, quienes educan a la futura ciudadanía de este país, defendiendo a capa y espada una enseñanza de calidad, igualitaria, progresista y pública.