domingo, 5 de julio de 2015

Iglesias Turrión o la demagogia

Soy consciente de la carga de demagogia con que la clase política carga sus palabras sobre todo en tiempos electorales, pero a veces, no sé si por la influencia de las masas o por los efluvios emanados del micro y el atril, la demagogia deriva directamente en pura y simple tontería.
Iglesias Turrión visita Galicia y además de las consabidas frases en que la expresión la  gente, no es que la manipule, sino que la postrituye, ha comenzado a comportarse como un madrileño cuando visita la periferia del Norte; y me da igual que la periferia sea Galicia o Asturias, porque gallegos y asturianos…

Los madrileños, cuando salen de la villa y corte y viajan al Norte, ya se sabe que se meterán con un calzado no adecuado por Picos o cualquier zona escabrosa, organizarán un atasco monumental por tres vaques que pastan plácidamente al borde de la carretera y por supuesto, hablarán de la mina y los mineros, aunque no tengan ni repajolera idea.

Iglesias Turrión, ha afirmado entre otras lindezas que "sentir orgullo de país" es posible cuando a un paciente lo puedan atender "los mejores profesionales sanitarios",  cuando "el hijo de un minero pueda ser director de la mina" o cuando "a quienes lo necesiten, las instituciones les envían a un trabajador social y no a la policía para desahuciarlos.” Es decir ha metido en un saco un montón de tópicos –se le ha olvidado algo referido a la enseñanza-  ha añadido unas gotas de nosotros o el caos, y se ha quedado más ancho que largo.

Me gustaría ver a Iglesias Turrión en Asturias, sobre todo después de que su marca en el Principado junto con los camaradas de IU, están sentando las bases para que gobierne la derecha en alianza con la flor y nata de la incompetencia y la traición… Más que nada para ver al ilustre politólogo y comunicador, envuelto en “la bandera de la gente”, con una sonrisa encantadora, desgranando obviedades.
Pero sobre todo me gustaría ver a Iglesias Turrión en las Cuencas Mineras, de donde han salido generaciones enteras, hijos e hijas de mineros, que gracias al esfuerzo de su familia y de las políticas sociales han podido llegar a la Universidad y formarse para ser excelentes profesionales: ingenieros, médicos, profesores… Le convendría al profesor Iglesias Turrión, superar la etapa de La aldea perdida y comenzar a hablar del futuro del territorio, al que le están colapsando las venas, los compañeros de viaje que quieren gobernar esta región con la ayuda del ego desmesurado de sus camaradas..

Si al final, Iglesias Turrión, se decide a visitar Asturias, yo me comprometo a acompañarle como guía. Prometo ser tolerante con sus tópicos de turista madrileño, y mientras visitamos el Campus de Mieres, sobre el área histórica del pozo Barreo, el lugar donde se ubicó el tajo de muchos mineros, y donde hoy se alza un lugar para la enseñanza y la experimentación, un foro de cultura abierto y plural, nuestra imagen de marca, le hablaré de Manuel Llaneza y de su proyecto de Universidad Popular para Mieres, donde los hijos de los obreros y los obreros mismos pudieran formarse.

Acaso Manuel Llaneza, supo ver en la niebla del tiempo y de los años cuando dijo, el porvenir es nuestro, que como lema, debe reconocer Iglesias Turrión, es infinitamente mejor que las nonadas que prepara para sus mítines y supongo que ensaya para experimentar lo convincentes que suenan.

En todo caso, nada está inventado, ni siquiera el juego de la estrategia del poder, donde Iglesias Turrión parece haber encontrado su sitio y el lugar donde experimentar las teorías políticas y los debates televisivos usando como conejillos de Indias a esa gente de la que tanto habla. Cualquier día se le escapará eso de “este público al que tanto quiero y al que tanto le debo”.  

jueves, 2 de julio de 2015

Iglesias Turrión, del asalto a los cielos al asalto al poder

Desde su aparición en la escena política, Iglesias Turrión ha tenido un recorrido fulgurante. Es indudable que tiene a sus espaldas una carrera universitaria notable, en relación con sus intereses, pero no más que la de miles de jóvenes que en este país y fuera del mismo, luchan cada día por su futuro… Ha tenido eso sí, la capacidad de saber montar una cuidada mercadotecnia que enfoque la luz sobre su persona, y como todos los grandes manipuladores, se ha rodeado de los peones adecuados, del lenguaje cuidadosamente deformado para su provecho y sobre todo de la utilización descarada de la gente, esa de la que ha dicho “es su única patria”. Si tenemos en cuenta que entre sus logros académicos está un Master en el que realizó cursos de filosofía de los medios de comunicación y estudió teoría política, análisis político del cine y psicoanálisis, la cosa más que clara, es cristalina.

No es tampoco baladí, el rodaje que Iglesias Turrión ha tenido por los platós de televisión y que le ha servido para construir su personaje como dirigente de Podemos; un personaje a medias entre el líder obrero y el líder revolucionario con aires –nueva política, lucha contra la casta- de neopijo con camisa blanca, ¡ay!, tan tontamente imitada por algunos. Y en la creación de ese personaje ha echado mano de todos los artificios posibles para su objetivo, entre ellos el de la democracia popular a pie de calle.

En Febrero de 2014, en una entrevista para el Huffington Post realizada por Pablo Machuca, el líder de Podemos decía: los círculos están abiertos a todo el mundo, son espacios de protagonismo popular y tienen que tener su propio recorrido a la hora de plantear qué quieren hacer. No queremos que sean espacios en los que nosotros demos la consigna, sino instrumentos de la auto organización de la gente. Y si siguen creciendo, se organizan y se empoderan, esta campaña puede ser una excusa magnífica de recuperación del protagonismo popular. Y si luego les damos un susto en las elecciones y las ganamos, no será más que el inicio de un nuevo camino. No queremos dar la nota en esta campaña, queremos ser la nota de una nueva canción que seamos capaces de componer entre todos y todas.

Un año y medio después de estas palabras, Iglesias Turrión, impone un sistema de primarias para garantizar el control de todos los puestos de salida, en las listas al Congreso en las próximas elecciones generales; ya lo dijo Lenin  "la confianza es buena pero el control es mejor”. El líder de Podemos y su entorno –el Consejo Ciudadano Estatal­- deben haber considerado que vale más asaltar el poder que los cielos. El descontento entre las bases podemitas es un hecho y Iñigo Errejón, Secretario de Política, se ha apresurado a defender el sistema elegido incluso antes de su presentación, lo que ha sonado a excusatio non petita accusatio manifesta.  Podemos, que iba a reinventar la democracia y ser el espejo en el que se reflejara la ciudadanía, sigue las pautas para convertirse en un partido al uso.


En cuanto al líder de Podemos, ignoro hasta donde le llevará su sobredosis de soberbia y si entre sus planes más próximos se encuentra su propia “noche de los cuchillos largos”; en todo caso convendría recordar lo que Lenin dejó escrito en su testamento, referido a Stalin: Convertido en secretario general, ha concentrado en sus manos un inmenso poder, y yo no estoy seguro de que sepa servirse siempre de él con la suficiente prudencia”. 

domingo, 28 de junio de 2015

Jugar con la muerte a los dados

He sentido una gran tristeza, al escuchar la noticia de la muerte del niño de Olot que desde hace semanas, luchaba contra la difteria. Imagino el dolor de sus padres, acrecentado por ese sentimiento que nos envuelve cuando consideramos que hemos sido engañados. Y lo  más lamentable de todo es que esta muerte era perfectamente evitable.

Por razones de profesión y de afición, bucear en viejos documentos y conocer la historia de nuestros ancestros,  está  presente en muchas de mis horas. A veces, embebida en esa tarea, he reflexionado sobre cuánto hemos avanzado en el conocimiento sobre las enfermedades, sobre los  remedios y las técnicas para luchar contra ellas y en la lucha a brazo partido contra la muerte.

Por eso, no llego a comprender como existen quienes imbuidos de no se sabe que ideas peregrinas, parecen querer vivir en siglos pasados, jugando con la enfermedad y con la muerte a los dados. Por eso, me indigna que esas personas, disfrazadas con palabras seudocientíficas y ropajes sectarios, manipulen y engañen a otras que por diversas razones son fácilmente sugestionables o tienen tendencia a ser crédulas.

Cuando en mis clases explico tasas demográficas y hablo del crecimiento de la población y de la mejora de sus condiciones sanitarias en los siglos XIX y XX, tengo que referirme siempre, a lo que supusieron las medidas de higiene y profilácticas en la disminución de las tasas de mortalidad; para muestra, el dato de que la esterilización sencilla –hervirlas unos minutos- de las tijeras con que se cortaba el cordón umbilical, redujo a la mitad, las infecciones entre parturientas y bebés. También, claro está, la aparición de los primeros hospitales y sobre todo el descubrimiento de las vacunas, que fueron para evitar y controlar las epidemias, algo fundamental. Los ejemplos de cómo estaban las cosas, se pueden estudiar a través de fuentes primarias como los Libros de Asentamiento Parroquiales y en concreto los Libros de Difuntos y suelen ser bastante contundentes. 
Fruto de una pequeña investigación sobre el Valle de Turón en el Concejo de Mieres, puedo señalar algunos apuntes que vuelven a mi memoria con cierta emoción:

-por ejemplo a  finales del siglo XIX, el caso de tres hermanos de 18, 23 y 25 años, que fallecen en apenas tres semanas, víctimas de  la viruela, “dejando solos y desamparados a sus padres ya ancianos que no podían ocuparse de la casería”
-por ejemplo la epidemia de difteria que entre Julio y Octubre de 1893, asola el Valle, cebándose en niños entre los 19 meses y los 12 años...
-por ejemplo la epidemia (no se indica de qué) que se produce entre 1897 y 1899 y que debió ser intensa y terrible por la cantidad de afectados entre bebés y niños muy pequeños, pues ninguno superaba los 4 años...

Todavía hasta fines de los años 50 y principios de los 60 del siglo XX, enfermedades como la polio, la tosferina, la propia difteria y otras similares, causaron estragos.

Siempre y en todos los casos, he pensado al leer y anotar estas cosas, la suerte que tenemos de vivir en una época donde los avances médicos -entre ellos las vacunas-, salvan cada día la vida de mucha gente o las protegen de lesiones muy graves. También pienso que en un mundo todavía con grandes desigualdades, donde existen muchos países y personas sometidas al  hambre y a la enfermedad, los que tenemos la suerte de vivir en una sociedad desarrollada, no podemos ni debemos traicionar a quienes cada día luchan contra ello; y es nuestra obligación también, combatir para que a todas esas personas les llegue de forma rápida, a bajo coste y con amplitud, el remedio a sus males. Flaco favor haremos a estas personas y a nosotros mismos si nos dejamos aconsejar de iluminados y gurús con afirmaciones más propias de un mundo dominado por la  ignorancia, la superstición y el fanatismo que por el avance médico y científico.

Edward Jenner, investigador, médico rural y poeta, además de descubridor de la vacuna contra la viruela dijo “espero que algún día la práctica de contagiar la viruela vacuna a los seres humanos se extienda por el mundo; cuando llegue ese día, ya no habrá más viruela”. Esta enfermedad, por cierto, ha sido erradicada del mundo.
Jenner dijo también “me esforzaré aún más para proseguir con esta investigación, una investigación que yo confío que no será meramente especulativa, sino de suficiente empuje para inspirar la agradable esperanza de que se convierta en algo esencialmente beneficioso para la humanidad”.

Son muchos los nombres que vinculados con la investigación de las enfermedades dejaron y están dejando lo mejor de sus vidas para encontrar vacunas, técnicas y medicamentos que han contribuido y contribuirán a salvar millones de vidas. En la lucha contra la enfermedad, el dolor y la muerte, este es el ejército al lado del que quiero estar y desde la trinchera de mi aula, lucharé contra todas las formas de ignorancia.



domingo, 12 de abril de 2015

De don Mariano a doña Mercedes: recorrido por la perplejidad

Parafraseando a Marx (Groucho, no Karl) puede decirse que Mariano Rajoy, partiendo del patriotismo barato ha alcanzado las más altas cotas de la imbecilidad política.

En las últimas elecciones generales, se lanzó enarbolando la bandera de la cruzada iniciada por Aznar, manifestando la seguridad de que iban a votarle los buenos españoles, aquellos que tenían el derecho a ser felices y que se merecían todas las maravillas de programa que lanzaba a los cuatro vientos. Pero como dice la canción “todas las promesas que hizo no eran de verdad”. Él y su partido, una y otra vez, se han vuelto atrás de lo afirmado o directamente se han contradicho en sus palabras sin ningún empacho; es más, les ha importado un bledo, sacrificar a algunos de los suyos, con tal de seguir abduciendo votantes y salvaguardando la pasta conseguida con privatizaciones de toda índole. 

Y lo que es peor, mientras millones de personas veían aplastadas sus esperanzas y su dignidad, han negado la mayor y han seguido insistiendo que ellos tenían razón y los que protestaban estaban equivocados y no se preocupaban por el futuro de España.

Ahora, don Mariano, un Registrador de la Propiedad metido a presidente del PP y del Gobierno, que quiere controlar a la ciudadanía, como quiere que sus compañeros de profesión controlen el último reducto de la res pública que es el Registro Civil, ha apelado a la gente honrada que quiere a su país, seres humanos normales

Ojiplática me he quedado con esta afirmación y he tenido un ataque de ansiedad; quienes me conocen y aprecian, me han asegurado una y otra vez que no me he convertido en una delincuente apátrida y sobre todo que ningún alien me ha poseído para hacer desaparecer mi humanidad.

Ignoro si al señor Rajoy le preparan sus discursos o él mismo perpetra tamaños dislates, pero yo creo que debería hacérselo mirar, porque estos síntomas de memez, tienen que ser avisos de una seria enfermedad democrática y además terriblemente contagiosa. Se ve en como la señora Mercedes Fernández, ha cargado contra el socialismo que quita la libertad de escoger colegios o centros hospitalarios y planifica nuestras vidas. Me he llevado otro susto considerable, al imaginarme a escuadristas de camisa roja conduciendo en largas filas a centros médicos y de enseñanza a enfermos y estudiantes. Por suerte me he tomado una dosis de realidad: sé que la libertad de la que habla la líder del PP asturiano, es la del dinero que separe a quienes no pueden pagarse centros  privados, de los que tienen que acudir al cada vez más precario sector público, donde excelentes profesionales, se baten el cuero día a día, soportando encima al mejor pijerío de este país; cómo sé también que la planificación en todo caso, vendría de Mercedes Fernández y sus commilitiones, en su lucha contra la igualdad de la ciudadanía española.
En plena histeria electoral, doña Mercedes no sabe cómo agradar a Mariano Rajoy y a Mª Dolores de Cospedal para que olviden el carajal de partido que tiene montado en Asturias en general y en Gijón en particular. Yo creo que desde el desengaño con Cascos y el ir y venir desaforado de los militantes del PP, Mercedes Fernández necesita que la quieran y busca el calor de los votantes, porque también ha dicho que "además de trabajar, hacer y crecer, tenemos que entender a la gente. Tenemos que quererla y sentir lo que siente la gente. Tenemos que poner alma a las cosas. Y por eso tenemos que convencer a los asturianos de que nos den una oportunidad para gobernar". Lo dicho, necesita que la quieran; eso o que ha confundido la campaña con Master Chef.


jueves, 12 de febrero de 2015

Paco Cascos: balada del desnortado

Tengo querencia por las películas del Oeste, en especial por esas de aire melancólico y paisajes crepusculares, donde sabes, desde el momento en que el protagonista sale en la pantalla, que su futuro es dudoso; y si la peli tiene una banda sonora melancólica a ritmo de balada, la historia tiene todas las papeletas de acabar mal.

Imaginarse a Francisco Álvarez Cascos en el papel de personaje atormentado con un destino fatal a ritmo de country, es un poco difícil,  pero a veces es necesario dotar de un poco de épica a situaciones que no la tienen en absoluto. Desde luego, desde el momento en que Paco Cascos, aterrizó en Asturias con su proyecto político o con lo que fuera la entelequia de Foro, opiné en todo lugar que pude que aquello era la planificación de una trama para lograr poder y humillar más que a sus enemigos políticos a sus antiguos compañeros de viaje; un deseo de poder enfermizo en busca de la vendetta al mejor estilo siciliano.

Y para ello no le importó en absoluto utilizar a sus amigos y correligionarios hasta el sacrificio, ejercer un control absoluto, no tolerar la mínima disidencia, favorecer el descabezamiento de sus grupos locales cuando ello suponía la eliminación política de posibles rivales, querer obtener en los juzgados lo que las urnas le habían negado y actuar como un pequeño autócrata dentro de su partido ya que quedaban lejos los días del general secretario.

Envuelto en las esencias de una Asturias de opereta y cruzada, creyéndose Jovellanos redivivo, y el caudillo de una nueva Reconquista sobre los infieles del PP, estuvo a punto de llevar a Asturias al desastre, pero ya se sabe que los dioses vuelven ciegos a los mortales cuando quieren perderlos. Desde los tiempos de Sergio Marqués no le han importado más que sus propios intereses y deseos y no ha dudado en manipular a quienes han confiado en él. Se vio con claridad en la deriva errática que ha mantenido  Foro en Asturias, en su gobierno regional -Francisco el Breve- disuelto a espaldas de sus Consejeros, en la larga sombra sobre su portavoz en la Junta General o sobre las actuaciones de la alcaldesa de Gijón. Se ha visto con claridad en el anuncio de la huida que protagoniza a cuatro meses de las elecciones y cuya razón es un misterio. Porque creerse que su razón es garantizar la supervivencia de Foro, en alguien convencido, parafraseando a Luis XV, de que “El Partido soy Yo”, es algo difícil.

Francisco Álvarez Cascos puede creerse un héroe de la política incomprendido pero en realidad es un viejo pistolero al que le tiemblan las manos y le falla la vista y según que asuntos, eso puede ser peligroso. A veces, los antiguos amigos pueden meterse en un lío, si consideran que les has vuelto la espalda o recobran súbitamente la memoria.


Sí, quizás después de todo, la larga cabalgada hacia la puesta de sol, sea para Paco Cascos, demasiado épica. En todo caso, si tiene que sonar música, podría ser una canción silbada con el título de Balada del desnortado y el personaje mirando desde un prau hacia les víes del tren, igual que miren les vaques, sin sentíu ningunu.

domingo, 30 de noviembre de 2014

El rostro del mal

Hace algunos años –más de los que quisiera- en el paso de la adolescencia a la juventud, descubrí los relatos policiacos de Agatha Christie. Desde el primer momento, el delicioso personaje de Miss Marple, ocupó un lugar en mi vitrina de héroes y heroínas de ficción; incluso frente a Poirot, el excéntrico detective belga y sus investigaciones casi siempre teñidas de exotismo. Aquella anciana solterona de educación victoriana, observadora y un poquito cotilla, me resultaba fascinante porque siendo una persona bondadosa, vital y optimista, no se hacía ilusiones con los comportamientos de algunas personas y asumía con total naturalidad, la existencia del mal en lo cotidiano; su sentido de la observación y la convicción de que la gente es más o menos igual en todas partes, definían sus investigaciones, en las que como ella misma afirmaba, muchos no son buenos ni malos, sino simplemente tontos, y luego están las personas perversas.

El caso Bretón, puso en primera línea de atención, las variadas teorías de psicólogos y psiquiatras, sobre la personalidad del acusado de la muerte de sus hijos y la de aquellas personas en general, capaces de realizar acciones depravadas; un debate que se extendió  a toda la sociedad,  gracias a los medios de comunicación y a las redes sociales y que se ha vuelto a poner de actualidad esta semana, con el asesinato de dos niñas por su padre en San Juan de la Arena. En nuestra cultura influye mucho la escala judeo-cristiana, de pecado-culpa-castigo-arrepentimiento-perdón, pero ha vuelto a sorprenderme la horrorizada sorpresa de mucha gente, por un crimen terrible en un entorno de eso que llamamos normalidad; como si el  hecho de vivir en una sociedad basada en normas morales o ser padre, supusiera una vacuna contra la infamia.

Ante casos como los citados, e incluso aunque el más reciente haya terminado con el suicidio del criminal, mi pregunta ha sido siempre cómo construye su mapa vital un asesino y sobre todo, cuándo dibuja la primera línea. Mucha gente tiene la peligrosa tendencia a presuponer que la infancia es un paraíso dorado, pero hay personas que ya son crueles en esa etapa de su vida y la saña que despliegan para conseguir sus deseos, se disfraza con expresiones como “son cosas de niños” o  “es producto de una rabieta incontrolada”, porque parece imposible que alguien tan joven pueda tener una personalidad anómala. Por lo general, las cosas de niños y las rabietas se pasan con el aprendizaje de crecer; pero igual que hay personas que nunca maduran, también hay personas que siempre llevarán dentro de ellas la maldad… Luego, las circunstancias, el entorno, los escollos de la vida, serán los abonos que la hagan surgir con fuerza; o eso queremos creer, porque en muchas ocasiones, la semilla de la perversidad, crecerá con quien la lleva y será parte de su naturaleza, aunque a veces se disfrace, se difumine entre sombras, al acecho… Nadie se hace malvado de repente y sabe jugar a su favor con que muchas veces, los que le rodean, se niegan  a creer en su perversidad.

No soy una experta en la materia, pero leyendo las opiniones de quienes sí lo son, y los detalles de los dos crímenes, me atrevo a afirmar que el rostro de un asesino tiene muchas caras pero todas se parecen: José Bretón es un hombre cargado de manías, con un ego y un deseo de control desmesurados, con una extrema frialdad sobre sus emociones… Ignacio Bilbao era un hombre taciturno, solitario, susceptible, convencido de tener siempre razón, con la sangre fría de matar a sus hijas y pararse a envolver en papel de regalo el arma homicida; es más, estoy convencida de que su suicidio no tuvo nada que ver con un sentimiento de horror y culpa, sino con satisfacción de escapar a la justicia humana que pudiera aliviar y compensar el dolor de la madre y la familia de Amets y Sara.


Decía Cicerón que “cuando mejor es uno tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros”. Quizás como Miss Marple, bondadosa, vital y optimista, deberíamos asumir que la perversidad come en nuestra mesa y duerme en nuestra cama y que tenemos como compromiso vital que descubrir el rostro del mal y destruirlo, pero con mucho sentido común, no sea que nos asomemos al abismo y nos atrape.

martes, 4 de noviembre de 2014

Bailar con el diablo

Ignoro hasta donde llega el ansia de poder y de gloria de ciertos personajes públicos, pero por lo general, son aquellos que piensan que con dinero se consigue cualquier cosa y por lo tanto son capaces de hacer cualquier cosa por dinero.

El ansia de poder y de gloria se convierte para dichos personajes, en un apetito inmoderado y nunca satisfecho. A priori, envueltos en los ideales del bien común y de los compromisos cívicos que han ido acaparando como suyos, logran convertirse en imprescindibles; pero a posteriori se verá que solamente era una careta para tapar la mentira, manipular la verdad, incumplir lo prometido y traicionar a quienes confiaron en ellos. El tiempo que pase entre un momento –el de la ceguera comodona o cómplice-  y otro –el del profundo desengaño-, dependerá de la capacidad de reconocer y protegerse de individuos a los que sólo les interesa su propio beneficio o el de quienes les mantienen - por debilidad, interés o cobardía- una fidelidad sin sombra de crítica. Ya lo decía Abraham Lincoln, o esa frase se le atribuye: “podrás engañar a todos algún tiempo, podrás engañar a algunos todo el tiempo, pero nunca podrás engañar a todos todo el tiempo”.

La última vez que me crucé con uno de estos personajes, la experiencia fue cualquier cosa menos positiva y tranquila; tengo que reconocer que lo tenía en el punto de mira y en esos casos, entre mis virtudes no se hallan ni la diplomacia ni la mano izquierda. No soporto a  quien llega tarde a los sitios para hacerse notar; no soporto a quien se viste para humillar, envuelto en una mirada altiva y una sonrisa condescendiente; no soporto a quien va de solemne y se queda en pomposo; no soporto a quien retuerce las palabras tratando de aparentar ser alguien sensato e inteligente, porque si bien es cierto que nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis. Estos personajes sobreviven sin embargo, con una pasmosa facilidad; rodeados de un círculo protector, van dejando caer palabrería envuelta en falsos oropeles y avanzan sin obstáculos porque  “la falsedad tiene alas y vuela, y la verdad, la sigue arrastrándose, de modo que cuando la gente se da cuenta del engaño, ya es demasiado tarde”.  

Conviene no olvidar, sin embargo, que si alguien nos engaña una vez, será culpa de esa persona, pero si nos vuelve a engañar será culpa nuestra. Los ideales que se venden o se prestan, nos dejan en un preocupante estado de indecencia. No se puede ceder en cuestiones de honestidad y de respeto por uno mismo. Nuestro pasaporte vital no debe estar sometido a ningún peaje que nos encadene a lo indigno y sirva a otra persona a pensar que tiene derecho sobre nuestra alma inmortal o la integridad del alma, según las creencias y valores de cada cual. Bailar con el diablo es siempre peligroso y cuando creemos que el ritmo lo ponemos nosotros ya hemos perdido el paso.